La iglesia de Tormos, dedicada a la advocación de San Luís Beltrán, santo titular de la parroquia, se construye durante la segunda mitad del siglo XVIII, con un estilo neoclásico, depurado en líneas generales pero con aplicación de técnicas y materiales típicas de la zona donde se ubica el templo.

Dentro del conjunto se pueden destacar diferentes elementos de gran interés, por no haber sufrido en exceso transformaciones en las sucesivas épocas posteriores a su construcción. Entre otros destacaríamos el retablo mayor, dedicado a San Luís Beltrán, y el retablo lateral dedicado a la Mare de Déu del Rosari. De ambos cabe decir que su materialización se realiza por el empleo de la madera con la influencia del mismo estilo que la construcción, el neoclásico. Así mismo, ambos, presentan diferentes afecciones que alteran su imagen original.

La iglesia se desarrolla en cinco crujías, describiendo una cruz latina insertada en un rectángulo casi regular y

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