Patrimonio Artístico

La iglesia de Tormos, dedicada a la advocación de San Luís Beltrán, santo titular de la parroquia, se construye durante la segunda mitad del siglo XVIII, con un estilo neoclásico, depurado en líneas generales pero con aplicación de técnicas y materiales típicas de la zona donde se ubica el templo.

Dentro del conjunto se pueden destacar diferentes elementos de gran interés, por no haber sufrido en exceso transformaciones en las sucesivas épocas posteriores a su construcción. Entre otros destacaríamos el retablo mayor, dedicado a San Luís Beltrán, y el retablo lateral dedicado a la Mare de Déu del Rosari. De ambos cabe decir que su materialización se realiza por el empleo de la madera con la influencia del mismo estilo que la construcción, el neoclásico. Así mismo, ambos, presentan diferentes afecciones que alteran su imagen original.

La iglesia se desarrolla en cinco crujías, describiendo una cruz latina insertada en un rectángulo casi regular y<los naves laterales, espacio que queda entre ambas figuras geométricas. En las tres primeras crujías se desarrolla la iglesia, propiamente dicha, nave principal, naves laterales y transepto. En la cuarta crujía se desarrolla el presbiterio por el cual se accede a la quinta crujía que hace la función de sacristía.

La nave principal y transepto se cubren con bóveda de cañón corrido, con refuerzo de arcos que evidencian la estructura resistente, exterior-interior. La unión de ambos brazos, nave longitudinal y transepto, crucero, se cubre con una bóveda rebajada como unión de ambos cañones.

Las naves laterales, siendo casi hornacinas para recibir los retablos se cubren con bóvedas rebajadas.

El interior presenta una decoración típica del neoclásico con columnas, capiteles de estilo compuesto, pilastras, molduras robustas, típicas del estilo de la construcción.

Puntualmente se utiliza el dorado, siendo en este caso una emulsión de purpurina o en su caso oro falso con un elevado estado de oxidación. Así mismo el conjunto se completa con plafones pintados con motivos vegetales, esgrafiado en su perímetro y en arcos de refuerzo, estando en la actualidad camuflados por una capa de pintura, cintas perimetrales doradas en todos los paños, friso continuo perimetral con cenefa pintada imitando a mármol y jaspes de tonalidades oscuras.

La cubierta se resuelve con cobertura de teja cerámica, tipo árabe, sobre tablero cerámico apoyado en casi total seguridad sobre tabiquillos que a su vez se apoyan sobre la bóveda de cañón.

En la coronación de los muros exteriores de la nave principal, transepto y contrafuertes existe una cornisa perimetral con decoración tipo greca monocroma sobre revestimiento de mortero de cal.

El pavimento se realiza con baldosas de cemento, datadas de finales del siglo XIX, formando cenefas y figuras seriadas, tanto en la nave central como en las laterales.